MATERNIDAD Y DEPORTE
- Uxue Berruete
- 23 oct 2025
- 5 Min. de lectura
Actualizado: 11 dic 2025
El deporte de alto rendimiento se define como aquel que busca sacar el máximo rendimiento físico y psicológico de la persona que lo practica, consiguiendo los mejores resultados posibles en competiciones nacionales e internacionales. Tal y como comenta Alarcón (2008), los entrenamientos necesarios para conseguir los resultados esperados son de una exigencia muy alta y se prolongan durante muchos años. Ello, lleva a que las deportistas tengan que mantener esas capacidades físicas mantenidas durante un largo periodo de tiempo.
Desde el deporte femenino se ha luchado durante mucho tiempo para mejorar en su reconocimiento social a pesar de que, siguen existiendo diferentes sesgos de género por superar Piedra, 2019). Precisamente, la maternidad sigue siendo un desafío importante a tener en cuenta. Muchas deportistas tienen dificultades para poder compaginar el deporte de alto rendimiento y la vida familiar y ello les suele llevar a aplazar la maternidad o abandonar el deporte (Marín, 2022). Precisamente, esos roles de género perpetuados por la sociedad tienen un peso muy importante en el abandono de las deportistas de alto rendimiento, tal y como se demuestra en diferentes estudios (Alarcón, 2008; Moreno, Martínez y Alonso, 2006; Folgar et al., 2019).
Una de las variables más claras de discriminación contra las mujeres deportistas sería la presencia de cláusulas anti-embarazo. En estos casos, el club tendría la posibilidad de no indemnizar a la deportista en caso de que se quedara embarazada porque este supuesto sería considerado una falta de profesionalidad. Además, podría anular el contrato con la deportista, ya que, el embarazo se equipararía al dopaje o a las reglas disciplinarias (Conde, 2018). En relación con lo anterior, otra variable que no se puede pasar por alto es la dificultad económica que tienen las deportistas para mantenerse en la alta competición.
Muchas ayudas económicas y patrocinios van ligados a la visibilidad del propio deporte y esto hace que la discriminación hacia el deporte femenino aumente debido a la menor visibilidad que tiene (Martínez et al., 2021). Tal y como demuestra el estudio de Baranda (2018), las mujeres deportistas solo aparecen un 5% en la prensa deportiva.
Si bien es cierto, que los patrocinios en el caso del deporte femenino están mejorando, la diferencia con el deporte masculino sigue siendo muy grande (Baranda, 2018). Teniendo en cuenta la visibilidad y el factor económico de las deportistas, el hecho de quedarse embarazadas se puede ver como un factor que tenga como consecuencia esa pérdida de patrocinadores. Ello, puede llevar al abandono del deporte ya que, compaginar el deporte de alto rendimiento y la maternidad se vuelve un contexto muy difícil (Martínez et al., 2021).
Como consecuencia de todas estas dificultades que se han encontrado las deportistas, se han dado algunos avances en la normativa deportiva. Por un lado, la Women’s Tennis Association decidió alargar la protección del ranking en caso de embarazo durante tres años. Por otro lado, el Consejo Superior de Deportes (CSD) en 2018 reconoció la posibilidad de interrumpir la práctica deportiva por embarazo. Además, en el fútbol femenino se ha realizado un convenio donde se asegura un salario para las jugadoras durante la interrupción por embarazo (Ferrer et al., 2022).
A pesar de estos avances se encuentran distintos casos por discriminación hacia la mujer debido al embarazo. Entre los casos más mediáticos podemos encontrar el de Allyson Felix, Kara Goucher, Serena Williams, Ana Peleteiro o Sara Bjork. En el caso de Allyson, atleta que ha ganado medallas olímpicas en varias ocasiones, la marca Nike en el año 2018 le obligó a renegociar el contrato debido a que se había quedado embarazada. Esas condiciones suponían la bajada del patrocinio en un 70% y la obligatoriedad de rendir al mismo nivel al que estaba antes de ser madre para garantizar la retribución (Prennngtons, 2023).
En el caso de Kara Goucher, otra atleta olímpica, tuvo que volver a correr una maratón a los tres meses de dar a luz porque, si no lo hacía, la marca Nike no le pagaba lo que le correspondía. En el caso de Serena Williams, una de las tenistas más famosas y condecoradas de todos los tiempos, pasó del primer puesto del ranking de tenis al puesto número 491 durante los 17 meses que estuvo sin jugar por el embarazo y postparto. Ana Peleteiro, atleta española que ha conseguido medallas olímpicas, tuvo que demostrar que seguía valiendo para competir en alto rendimiento porque todo el mundo daba por hecho que después de ser madre iba a dejar el deporte (Prennngtons, 2023).
Por último, en el caso de Sara Bjork, una futbolista, su equipo de fútbol no le pagó lo que le correspondía durante el embarazo ya que, no podía estar en activo. El caso de Sara ha sido uno de los primeros casos que se ha llevado a juicio y que se ha ganado. La sentencia obligó al club a tener que pagar a la jugadora lo que no le había estado pagando durante el embarazo (Prennngtons, 2023). Si bien es cierto que el caso de Sara Bjork ha sembrado un precedente en el deporte femenino, no podemos olvidar al resto de deportistas que han sido discriminadas por decidir ser madre. Tal y como menciona Ana de Miguel (2015), estaríamos ante el patriarcado de consentimiento donde vivimos bajo “el timo de la igualdad”.
REFERENCIAS
Alarcón, P. (2008). Mujer y Deporte: la actividad física y el deporte de las mujeres andaluzas. Sevilla: Consejería de Turismo, Comercio y Deporte.
Baranda, C. S. De. (2018). Las mujeres solo aparecen en un 5 % de la prensa deportiva, 3– 5.
Caballo, V. E. (1987). Teoría, Evaluación y Entrenamiento de las Habilidades Sociales. Valencia: Promolibro.
Carrasco, M. Á., Ramírez, I. M., y del Barrio Gandara, V. (2013). Evaluación clínica: diagnóstico, formulación y contrastación de los trastornos psicológicos. Sanz y Torres.
Conde, P. (2018). Cláusulas anti-embarazo. ¿Cómo afrontar la erradicación de prácticas discriminatorias en el deporte femenino? Revista de Trabajo y Seguridad Social. CEF Núm. 427 Pág. 171-184.
De Miguel, A. (2015): Neoliberalismo sexual. El mito de la libre elección. Madrid, Cátedra 352. Ferrer, I., Stambulova, N., Borrueco, M., y Torregrossa, M. (2022). Maternidad en el tenis profesional: ¿es suficiente con cambiar la normativa? Cuadernos de Psicología del Deporte. 22 Art.
Folgar, M. I., Lamas, M. F., Fernández, D. A., Salgado, P. G., y Boubeta, A. R. (2019). Mujer y piragua: estudio de las variables moduladoras del abandono deportivo de las mujeres piragüistas en modalidades olímpicas. Retos: nuevas tendencias en educación física, deporte y recreación, (35), 320-325.
Marín, D. R. (2022). Visibilidad del deporte femenino en la prensa deportiva digital española. Géneros, 11(3), 297-321.
Martínez, J., Vizcarra, M. T., Lasarte, G., y Aristizabal, M. P. (2021). La financiación del deporte de alto rendimiento femenino en la CAPV. Retos, 39,289–297.
Moreno, J. A., Martínez, C., y Alonso, N. (2006). Actitudes hacia la práctica físico-deportiva según el sexo del practicante. Revista Internacional de Ciencias del Deporte, 2(2), 20-43
Piedra, J. (2019). La perspectiva de género en sociología del deporte en España: presente y futuro. RES, 28(3), 489-500.
Prennngtons, M. C. (2023). Elite female athletes- competing for maternity rights on the largest playing fields. Retrieved Jun 8, 2024, from https://www.penningtonslaw.com/news publications/latest-news/2023/elite-female-athletes-competing-for-maternity-rights- on-the-largest-playing-fields
Selva

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