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POR QUÉ RUMIAMOS

Cuando hablamos de rumiación, nos referimos a lo que comúnmente se conoce como “darle vueltas a la cabeza”: entrar en un bucle de pensamientos repetitivos que giran alrededor de una preocupación, un error o una emoción desagradable.


La rumiación es una conducta y, por tanto funciona como un comportamiento aprendido que repetimos porque en algún momento nos ha resultado útil. A corto plazo suele generar ciertos “beneficios”: da la sensación de control, permite evitar emociones difíciles o proporciona la ilusión de que estamos solucionando algo. Sin embargo, a largo plazo esta conducta deja de ser adaptativa y se vuelve contraproducente, aumentando la ansiedad, el malestar y la desconexión con las propias necesidades emocionales.


Los pensamientos funcionan de manera muy parecida al algoritmo de Instagram: cuanto más interactúas con un tipo de contenido, más te lo muestra. Con la rumia ocurre lo mismo. Si pasas tiempo repasando una preocupación, tu mente interpreta que ese tema es “importante” y empieza a sacarlo una y otra vez, incluso cuando no lo necesitas. Así, la repetición refuerza la presencia del pensamiento, creando un ciclo en el que lo que más te angustia se vuelve precisamente lo que más aparece.


Aunque a veces creemos que pensar más nos ayudará a resolver algo, en realidad la rumia se refuerza a sí misma: cuanto más la alimentamos, más fácil se vuelve que nuestra mente vuelva automáticamente a esos mismos temas. Este ciclo termina generando más malestar, agotamiento emocional y la sensación de estar atrapados en nuestra propia cabeza sin llegar a ninguna solución real.


Una forma eficaz de empezar a gestionarla es mediante el análisis funcional de la conducta. Esta herramienta permite observar qué desencadena la rumia, qué hacemos cuando aparece y qué consecuencias tiene. Al identificar estos elementos —antecedentes, conductas y resultados— podemos comprender por qué se mantiene el hábito y empezar a introducir cambios concretos. En lugar de luchar contra los pensamientos o intentar controlarlos, el análisis funcional nos ayuda a ver el patrón completo y a elegir respuestas que reduzcan el malestar en lugar de reforzarlo.


REFERENCIAS


Froxan, M. X. (2020). Análisis funcional de la conducta humana: Concepto, metodología y aplicaciones. Comercial Grupo ANAYA, SA.

 
 
 

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