FOMO
- Uxue Berruete
- 15 abr
- 2 Min. de lectura
“¿Alguna vez has sentido ansiedad al ver planes en redes sociales a los que no te invitaron?” “¿Te cuesta desconectar del móvil por miedo a perderte algo importante?”
A esta sensación de perderse cosas y necesitar estar en todos los planes posibles se le llama FOMO. Significa “Fear of Missing Out” o “Miedo a Perderse Algo”.
Desde una perspectiva conductual, y al operativizar el fenómeno, el FOMO puede entenderse como un patrón de respuestas. En el plano emocional, se manifiesta principalmente a través de estados de ansiedad y miedo ante la posibilidad de estar quedándose al margen de experiencias relevantes. En el plano cognitivo, se expresa mediante pensamientos recurrentes como “debería estar ahí” o “tengo que hacer más planes para sentirme más plena”. Estas verbalizaciones internas actúan como estímulos discriminativos que incrementan la probabilidad de conductas orientadas a reducir el malestar, como la búsqueda constante de actividad social o la comprobación reiterada de redes sociales.
¿Por qué se puede dar este patrón de conducta que llamamos FOMO?
• Baja autoestima o inseguridad
Cuando la valoración personal depende en gran medida de factores externos, como la aprobación social o la validación de los demás, cualquier señal de exclusión o comparación puede intensificar el malestar. La inseguridad puede llevar a interpretar la vida de los otros como más interesante, más completa o más exitosa, generando una sensación constante de estar “por detrás” o de no estar aprovechando la vida como se debería.
• Comparación social constante
Las redes sociales muestran versiones cuidadosamente seleccionadas de la vida de los otros: momentos felices, logros, viajes y experiencias positivas. Al compararnos con estas versiones idealizadas, es fácil sentir que nuestra propia vida es menos emocionante o significativa. Este tipo de comparación, además, suele ser ascendente (compararnos con quienes percibimos como “mejores”), lo que aumenta la insatisfacción y refuerza la sensación de estar perdiéndose algo importante.
• Refuerzo intermitente de redes sociales
Las plataformas digitales están diseñadas para captar y mantener nuestra atención, y uno de los mecanismos más potentes que utilizan es el refuerzo intermitente. Este tipo de refuerzo, consiste en recompensas que aparecen de manera impredecible. Las notificaciones, los “likes” o los comentarios no llegan siempre de forma regular, lo que genera una expectativa constante y una necesidad de comprobar. Este patrón es especialmente adictivo porque mantiene a la persona en un estado de hipervigilancia.
En definitiva, el FOMO puede entenderse como el resultado de un patrón de conducta mantenido por contingencias muy concretas: la evitación de estados internos aversivos (como la ansiedad o la sensación de exclusión) y el refuerzo inmediato que proporcionan las interacciones digitales. Desde el análisis funcional, no se trata tanto de “tener o no tener FOMO”, sino de observar qué funciones cumple esta conducta en la vida de la persona y qué consecuencias la están manteniendo a largo plazo.

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